
La vida es proceso, y desde que la emoción en el hombre ha prevalecido se ha forjado a la vida una finalidad.
A través del crecimiento, el adolescente desarrolla la perspectiva de la finalidad y pierde el sentido al proceso que es en sí mismo el existir. Cuando llevamos al plano racional el concepto de proceso, estamos condicionados a relacionarle una finalidad a este proceso.
Dentro de la función que cumple una mente sobre el planeta, se hace necesaria la importancia del desarrollo individual, como mente, donde esa mente individual ha de ser la que lleve el proceso de la existencia en presente, utilizando el instante para existir en plenitud y consciencia.
La evolución, no es más que un ciclo de procesos conectados. Y cuando este concepto se comprende (en el auto-aprendizaje) se puede dar al planeta un rumbo basado en procesos y no finalidades.
Los procesos naturales de la vida reflejan como ha de ser el comportamiento de cada individuo sobre esta tierra, asumiendo principalmente el papel de creadores.
De este modo, los eventos (Todo lo que percibimos) y la responsabilidad de asumirnos como creadores (sea del modo que sea lo creado) generarán una sola respuesta: el resultado. Todo lo que nos suceda tendrá como únicos responsables directos a nuestro propio proceso, y enfocar estos procesos conscientemente es nuestra única responsabilidad.
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