La ciencia frente a lo paranormal.

¿Qué son los fenómenos paranormales? ¿Cuál es la verdad que encierran las llamadas casas embrujadas y los fantasmas que las habitan? ¿Mito o realidad? Responde la ciencia, la religión, las personas que aseguran haber vivido hechos sobrenaturales y los investigadores que trabajan en el umbral que separa nuestra dimensión del “más allá”.

Vivimos en plena era espacial y, sin embargo, el ser humano sigue huérfano de respuestas. Cada vez que no logra entender algún fenómeno se remecen sus concepciones vitales, ya sean científicas, filosóficas o religiosas. ¿Qué ocurre cuando alguien se ve enfrentado a situaciones límites, donde su razonamiento cartesiano le niega la posibilidad de comprender tal situación? La respuesta, la mayoría de las veces encaja en la lógica, sin embargo existe un importante número de experiencias y situaciones que escapan a la norma, donde la frágil línea que separa la realidad de la fantasía puede transformarse en una frontera difícil de ver. Es lo que llamamos, fenómenos paranormales.

La Parapsicología en una ciencia multidisciplinaria que estudia los fenómenos paranormales, entendiéndose como aquellos que nos son posibles de asumir por la ciencia ortodoxa, pero que son reales. Lo sobrenatural siempre está en relación con las personas que lo experimentan, ya que en la mayoría de los eventos, son ellas las que provocan el fenómeno. Por tal motivo, es muy importante que en los equipos de trabajo existan profesionales de distintas áreas, ya sean físicos, siquiatras o médicos, pues la función del parapsicólogo es, una vez asesorado por ellos, determinar la causa de un fenómeno”.

Uno de los enetos de este tipo más conocidos son los llamados poltergeist, cuyo vocablo proviene del alemán, que significa “espíritu travieso”. Andrés Barros asegura que los fenómenos poltergeist, “tienen relación con adolescentes que sufren un marcado desequilibrio emocional. Ellos, sin desearlo, realizan fuertes descargas energéticas, ocasionando que se prendan y apaguen artefactos, se escuchen ruidos o voces”. Esto se debería a que los jóvenes están pasando por múltiples cambios metabólicos, los cuales funcionan como catalizadores de estos fenómenos. “Ciertamente, tiene que existir una predisposición singular, de desequilibrio, sin embargo, por qué a un adolescente sí, y otro no, es un misterio”, dice el parapsicólogo.

¿Entonces, se podría pensar que los fantasmas son, simplemente, descargas de adolescentes perturbados? El experto es enfático al responder: “En ningún sentido. Los jóvenes son, efectivamente, causantes de muchas de estas situaciones, sin embargo no podemos negar que hay casas que están cargadas de energía, lo que a su vez genera la aparición de fantasmas. Este fenómeno puede deberse a muchos factores como un crimen, una violación o cualquier otro hecho de sangre, el cual golpeó muy fuerte en la mente de la víctima”.

Una mirada desde la religión.

El sacerdote diocesano Alfredo Soiza, quién oficia el cargo de “Delegado Episcopal para el Diálogo Interreligioso y No Creyente”, establece una visión distinta de los fenómenos paranormales, asegurando que los fantasmas no corresponden al espíritu de una persona muerta, enganchada en una casa o habitación, sino que se trata del fuerte recuerdo de las propias personas que sobreviven al deceso, quienes al no aceptar, consciente o inconscientemente, este hecho provocan estos fenómenos. El clérigo, reconoce -además- que no siempre estos eventos se presentan por la muerte de alguien, sino que también corresponden a desequilibrios sicológicos de las propias víctimas, las cuales, a través de mecanismos como la oración y la bendición, pueden ser sanados.

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